Thursday, October 11, 2012

Y la persecución de la verdad

Qué difícil se vuelve buscar a la verdad absoluta entre las tinieblas del amanecer, cuando todo está cubierto por la bruma de la incertidumbre. Sólo quien se ha aventurado en las tierras del alba, conoce lo traicioneras que son sus sombras y sus luces. Es la hora en que cualquier cosa puede ser todo, y en realidad todo es la nada.

Buscarte entre los trazos y las insinuaciones prueba ser tan infructuoso como ignorarte cuando estás a mi lado, al alcance de un beso. Y es que, pareciera que uno no lo termina de aprender, nada reconcilia dos almas como el sencillo beso. Como tocarte y darme cuenta de que eres real, y que pase lo que pase eres mia.

No puedo parar de recriminarme el tiempo perdido a tu lado guardando una inconsecuente querella que a nada ha de llegar. No puedo parar de recontar los minutos que he perdido no besándote, y que fundido con tus labios hubiera sido más valiosos. No puedo evitar pensar que, mientras más lejos de mí estés, más vacío estoy yo.


Sunday, September 23, 2012

Invocación Hereje

Invoco a Panero,
y a Vallejo.
A Burroughs y a
Bukowski por igual.

Invoco las fuerzas de lo oscuro,
para que por las sombras
distribuyan mis palabras,
y las lleven de costa en costa.

De sombra en sombra.

Invoco las fuerzas de lo melancólico,
para que ningún alma triste,
sufra el pesar que sería,
jamas escuchar palabras alguna.

Concibo y bautizo mis versos en esta,
la hora de los espantos y la desesperación,
de las sombras escurridizas,
y los susurros tras las esquinas.

En la hora de la maldad.

Wednesday, September 19, 2012

Poema Purista

Hoy no vengo a justificarme,
sino exclusivamente a amarte.
Se me pierden las palabras,
y las frases se me escurren entre los dedos.

Quiero tus labios por siempre,
para no tener hambre jamás.
Quiero tus ojos por siempre,
para nunca necesitar otra luz.

Quiero enredarme en tus brazos,
y perderme en tu cabello.
Quiero adentrarme en tus piernas,
y hundirme en tu mar.

Quiero ser el dueño de tus manos,
para que nunca se separen de las mias.
Quiero perderme en los rincones de tu cuerpo,
para siempre sentirme en casa.

Te quiero a ti,
porque te quiero.
Te necesito a ti,
porque te amo.

Eres mi todo y mi nada.
Mi victoria y mi fracaso.
Mi felicidad y mi tormento.
Eres tú lo que yo amo.

Te amo.
Te amo.
Te amo.
Te amo.

Tuesday, September 18, 2012

Ejercicio en escritura mecánica #1

Dijo Hemingway alguna vez, al menos según Internet, que lo mejor era escribir borracho, y editar sobrio. Alguna vez pensó H.S.T. que el total abandono de la razón, y la entrega a la subjetividad, eran la respuesta a la incógnita del proceso creativo.

Como buen hijo de la aldea global, he decidido mezclar ambos conceptos. Mientras quede gasolina, quedan palabras; y luego la nada. La revisión a posteriori es la muerte de la inocencia y la improvisación momentánea.

No vengo a deslumbrar, sino a descarnar. A descarriar.

La vida, la realidad, la interacción, me han convertido en un envase. En un recopilador y repetidor.

Muchas veces he pensado en el hombre primitivo. Ese que hallaba el momento definitorio de su existencia en algún hecho social. Algo que le daba sentido a su tránsito y paso por este plano físico. Tristemente, la modernidad y la irrelevancia de las ocupaciones modernas se han robado esa posibilidad de significancia. Todas las actividades modernas se han vuelto irrelevantes, e incosecuentes, haciendo de su repetición obstinada una actividad fútil, como el ir y venir de las olas sobre la orilla.

¿Hay algún final?

¿No es la luz al final del túnel un tren viniendo a toda velocidad hacia nosotros para aplastarnos?

La incógnita es dios, y nosotros somos sus esclavos ignorantes.

Sunday, April 1, 2012

Dioses Postmodernos (Obra de teatro en un fragmento de acto)

La escena ocurre en un cuarto vacío, con una luz tenue y una música lenta y un poco macabra.

A la izquierda del público, en segundo plano, se encuentra un televisor que mostrará, hasta casi el final de la obra, segmentos en blanco y negro de la segunda guerra mundial. A la derecha, y en primer plano, se vera una mujer embarazada, planchando tranquilamente una manta blanca. La atención del público debe ser atraída, al principio, por el televisor. A medida que el tiempo pasa, las imágenes y la música se tornan mas violentas. La mujer, que antes tenía apariencia tranquila, adoptará una expresión de intenso dolor. Lentamente se recuesta sobre la mesa y entra en labor de parto. La atmósfera se torna desenfrenada y apocalíptica. En el televisor aparecen imágenes de horribles muertes.

De fondo, una música aterradora y los gritos desesperados de la mujer. Súbitamente, todo pasa de un estado incontrolable, a una oscuridad y silencio total. Después de unos segundos, la estática del televisor, y el llanto de un bebé rompen la calma. Lentamente las luces iluminan el escenario.

Se ve el televisor en medio del escenario y sólo muestra estática. A un lado, se encuentra la mujer con su bebé, envuelto en la manta.

Poco a poco, se arrodilla ante el aparato y coloca al bebe junto a este, en señal de ofrenda, y le hace alabanzas.

De fondo, suena una música lenta y patética, mientras cae el telón.

FIN

El Conejo Escapista

Aún no recuerdo exactamente qué fue lo que almorcé aquella tarde. Lo que sí recuerdo es que era una carne un poco dura. Algo que nunca antes había comido.

Sé que fue un lunes, y que fue en mi primer día de clases. Tenía, como muchos otros niños, una mascota. Para ser más exacto, era un conejo. Un conejo llamado Conejo. Un conejo blanco. O tal vez fue gris, eso tampoco lo recuerdo con claridad.

Recuerdo que era temprano en la mañana, cuando mamá vino a despertarme. El sol parecía tener tanta pereza como yo aquel día, pues estaba renuente a salir y todo seguía hundido en la oscuridad. Me vestí con una mezcla de nervios y emoción. Después de todo, no se empieza en el colegio todos los días.

Ya vestido y arreglado, fui a echarle un último vistazo a Conejo antes de salir al nuevo mundo con el que me enfrentaría aquella mañana. Recuerdo que parecía una bola de pelusa, acurrucado en una esquina de su caja. Decidí que sería mejor no despertarlo, por lo que simplemente continué con mi camino.

Recuerdo que, para ser honesto, el famoso primer día de colegio no me pareció nada emocionante. Había un par de conocidos entre los compañeros de salón, junto a los cuales pasé mi primer recreo. También recuerdo que uno de ellos me regaló su desayuno. Beneficios de ser un niño que come de todo. De cualquier manera, aquel día todo lo que pude hacer fue pensar en mi vuelta a casa, y en una tarde de juegos en compañía de Conejo.

Recuerdo que llegué a casa directo a almorzar. Comí lo más rápido que pude, sin siquiera preguntar qué era lo que estaba comiendo. Luego de responder al usual cuestionario que todo padre le hace a su hijo después de su primer día de escuela, fui en busca de Conejo. Mi sorpresa fue que, al llegar a su caja, él no estaba ahí. Lo busqué por un rato, pero nunca lo conseguí. Mamá, ahora que lo recuerdo, con más cara de culpa que de pena, dijo que había escapado.

No pude entender cómo Conejo había sido capaz de abandonarme. Lo único que no recuerdo, fue exactamente qué almorcé aquel día.

Conato de Haiku

Vientos nocturnos;
Los colores del día
se van volando.

Un triste llanto;
Lleno de oscuridad
se lleva la luz.